Cap 6

1048 Palabras
Mientras me daba un baño escuche un disparo y me asusto un poco, trate de apurarme para salir antes del baño, pero escuchar que no hubo más disparos, me tranquilizo y supuse que solo había sido alguna práctica o fue un accidente por más horrible que fuera el ambiente nunca había visto que el jefe tratara mal a sus empleados al contrario todos eran tratados con respeto a menos que hicieran algo que lo hiciera enojar. Ya era costumbre de Ana entrar a mi habitación sin avisar y aunque no me molestaba si me hacía dudar. _ No es que me moleste tu presencia, pero ¿Qué haces aquí? _ Si te lo preguntabas si toque antes de entrar, pero al no escuchar una respuesta de tu parte entre para corroborar que estuvieras bien, será mejor que regreses a la habitación que el jefe te dio en un principio si se entera de que estás aquí seremos castigados y antes que preguntes verónica fue despedida por faltarte al respeto. _ La despidió únicamente por eso, me sorprende que él actúe de esa manera como si en verdad yo le importara y la realidad es que yo no creo que le importe, regresaré a la habitación solo por qué no quiero que mis acciones te perjudiquen a ti. Mientras que Ana me ayudaba a mover mis cosas, la gente actuaba muy extraño ¿Qué estaba pasando? Algo me hacía sentir muy extraña como si me estuvieran ocultando algo, pero eso no me importaba, sino ¿Por qué precisamente ocultármelo a mí? Lo más seguro es que tienen miedo, yo ni siquiera soy importante para él y aun así corrió a alguien por mí y estoy segura de que eso hace que tengan miedo de acercarse, lo más sensato es ir y hablar con él sobre este asunto. Al momento en que llegamos a la habitación con lo último que faltaba, él ya se encontraba ahí y observaba cada movimiento que yo hacía. _ Ana sal de la habitación, necesito hablar con la señorita, pídele a todos que no me molesten, tengo asuntos muy importantes que atender. Lo miré fijamente, no entendía cuáles asuntos, quería tratar conmigo, lo que sí me preocupaba era su mirada, no parecía tener la misma paciencia que antes ¿Acaso hice algo mal? Me preocupaba que verónica antes de irse le dijera algo de mi contal de que se molestara conmigo. _ Estoy intrigada de saber por qué está en mi habitación, pero también me gustaría ir a otro lugar a hablar, no creo que este sea el lugar más adecuado. _ El asunto importante no es contigo cariño, solo vine a decirte que debes comportarte, tú no eres una sirvienta en esta casa, no me hagas correr a todos mis empleados, solo por qué no sabes mantenerte quieta, si estás tan aburrida pídeme lo que quieras que yo te lo concederé. _ Si no soy una sirvienta ¿Qué se supone que soy? Primero me dices que no soy más importante que tus empleados y ahora que no debo ayudarlos ¿A qué estás jugando? Porque sabes perfectamente bien que lo que más quiero no me lo vas a dar, lo que yo quiero es mi libertad ¿Eres capaz de dejarme ir? _ Eres mi mujer te guste o no, cuando pensé en obsequiarte algo, no pensé que fueras tan infantil como para pedir algo tan tonto, puedo darte el mundo si lo deseas, pero no pidas alejarte de mí por qué eso jamás pasará. _ Lo único que yo deseo es ser libre ¿De qué sirve tener el mundo a tus pies? Si ni siquiera puedes dar un paseo tranquilo, no me interesa lo material si para obtenerlo tengo que estar encerrada en una jaula de oro. _ No seas tan arrogante señorita que esta jaula de oro jamás se abrirá si el pajarito quiere volar tendré que cortar sus alas. _ No me importa si me mantienes aquí para siempre, no te voy a dar el placer de tenerme a tus pies, el amor no se compra. _ ¿Tu amor? Yo no necesito tu amor y entre más quieras escapar, más deseo tenerte a mi lado, tú eres mía y eso me convierte en la única persona que podrá poseerte. Salió de la habitación sin esperar una contestación de mi parte ¿Qué se supone que era yo para él? Me hacía sentir que no le importaba y otras veces que estaba obsesionado conmigo, pero algo era seguro, no estaba dispuesto a dejarme ir y yo ya no tenía las fuerzas para seguir viviendo una vida llena de dolor. Observe la cadena de Emilia por lo que parecía mucho tiempo, aunque ya había pasado un mes desde que todo esto comenzó todos los días, despertaba deseando abrir los ojos y encontrarme en casa solo para darme cuenta de que había sido una pesadilla, pero parece que esta vil pesadilla no tiene fin. No había salido de mi habitación desde hace 3 días y si comía era únicamente por qué Ana me traía la comida, pero a mí no me importaba ¿Qué sentido tenía alimentarme? Mantenerme con vida no va a hacer que todo cambie, tan solo prolonga mi sufrimiento. La puerta se abrió nuevamente, pero esta vez entro alguien diferente, una señora de aproximadamente 40 años que parecía muy agradable, nunca la había visto y se me hizo extraño. _ Señora, lamento entrar, pero me dijeron que únicamente tocara una vez y entrará, soy nueva, así que solo he seguido instrucciones. _ Está bien, nada más deja la comida, ahí regresa en un rato. _ ¿Estás bien? Desde que entré pude notar tu expresión, este lugar me da muy mala espina y que te tengan de esta manera aún más. _ ¿No sabes lo que está pasando? Estoy aquí contra mi voluntad y si no quieres meterte en problemas será mejor que no comentes esto con nadie. _ Lo sabía, yo voy a ayudarte ¿Sabes si en la casa hay más personas como tú? Soy una agente encubierta y he venido a salvarte. No podía creer sus palabras, pero su sonrisa me daba mucha paz ¿Realmente podré ser libre? Solamente esperaba no estar soñando.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR