Ciudadela Era Borges Ella intenta tocarme nuevamente y me lleno de extrañeza por su increíble intensidad, su cuerpo se movía con sutileza y elegancia conforme intentaba tocar con su mano mecánica mi piel translucida, empezaba a preocuparme su repentina intromisión en la habitación en la que se me había resguardado para descansar. Ladeo el rostro hacia un lado y me dirijo flotando hasta la puerta. —Era Borges, no puedo permitir que se marche—Anuncia al obstaculizar mi salida. Sonrió maliciosa y me miro colérica, su rostro azulado tenía una expresión perversa y sus ojos negruzcos demostraban sus intenciones. —Te ordeno que me dejes pasar—Impere llena de tensión. Sisu empezó a liberar una carcajada maligna y a mostrar una conducta salvaje. Saco de su espalda un arma mucho más grande

