Capitulo 31: La cicatriz del alma

1141 Palabras

El tiempo había pasado con la implacable indiferencia de las estaciones, y aunque las heridas parecían cicatrizadas, el dolor persistía. Ángel se encontraba en un espacio donde el tiempo ya no significaba mucho, donde las horas parecían perderse sin dejar huella, pero el eco de Luna seguía presente en cada rincón de su vida. Había intentado seguir adelante, pero no había manera de olvidar un amor tan profundo, tan real, que no se borraba con el paso de los días. El recuerdo de sus risas, de las miradas cómplices, de los momentos de amor compartido, seguía vivo, aunque él intentaba mantenerla en las sombras. Ángel había encontrado consuelo en el trabajo, en las pequeñas rutinas cotidianas que lo mantenían ocupado, pero no podía evitar sentirse vacío, como si su alma estuviera incompleta.

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