Creí que el desayuno sería incómodo, sin embargo, no fue así, todos actuaban con normalidad, como si nada hubiera pasado. ―El sábado tendremos visita ―anunció Edward. ―¿Vendrá algún empresario? ¿Hay que preparar algo especial? ―preguntó Anna. ―No, es Rita, la amiga de Francis que vendrá a visitarla, espero que se quede todo el fin de semana. Lo de preparar algo, deberías preguntarle si quiere comer algo especial ―se dirigió a mí―, o preguntarle si algo no le gusta. ―Yo creo que ella estará feliz con lo que sea, le gusta hasta la comida de los hospitales ―respondí un tanto burlona. ―Ah, bueno, en ese caso, haré una comida especial para ella, una sorpresa. Quise decir que no se molestaran, pero no me animé, ellos eran muy hospitalarios y rechazar su cariño era una ofensa para ellos

