EVANGELINA -¿Qué haces aquí Millen? – Tomé asiento y usé todo mi autocontrol para no enterrarle en el ojo un lapicero. -¡Disculpa si interrumpí algo! – Me dice tomando asiento donde hace unos minutos estaba Richard – Es muy guapo tu prometido, pero no tanto como el mío. La veo sonreír, y juro que quiero borrarle la sonrisa de un solo golpe, quiero decirle que su “prometido” me folla cada noche y me pidió ser su novia. -No has respondido a mi pregunta – Le respondo tosca. -¿Siempre eres así de mal educada? -Soy educada con las personas que me place serlo – Pongo mis ojos en los papeles que estaba revisando – Tengo cosas que hacer ¿Para qué viniste? Soy calmada, de hecho, no me gusta discutir, siento que eso es un desgaste de energía, pero es que esta chica logra sacar lo peor

