-No soy ninguna regalada- Espeto entre dientes forcejeando para soltarse de mi agarre. -Si continuas haciendo eso solo vas a conseguir lastimarte- El aire de su respiración agitada se podía sentir en mi cara debido a la cercanía entre ambos. Tenerla así de cerca producía algo difícil de explicar en mi interior, observaba sus labios rosas carnosos, desde aquí se veían suaves y apetecibles, por un momento me vi tentado a saborearlos, pero luego debido a lo absurdo de mis pensamientos reaccioné y por impulso la solté con brusquedad alejándome de ella. “Que carajos pasa conmigo” Pensé perturbado de mis pensamientos. Esta niña me estaba afectando o quizás ya estaba logrando que me volviera totalmente loco. -Imbécil- Resoplo mientras continuaba sobando sus muñecas. -Solo voy a pedirte

