2018 El almuerzo del domingo en casa de sus padres a Bianca siempre le resultaba reconfortante. Su madre se esforzaba porque todo esté preparado y riquísimo. Si bien las sobremesas terminaban convirtiéndose en un ateneo de medicina entre su padre y su hermano, del cual ahora también participaba Clara, ella aprovechaba para recostarse en las reposeras del jardín y disfrutar del sol. -Hija, ¿cómo va todo? – le dijo su madre al tiempo que se acercaba con una bandeja que contenía dos tazas de té y unos exquisitos alfajorcitos de maicena. –Bien ma, gracias.- respondió Bianca incorporándose un poco para hacerse de su taza de té. - Esta semana te escuché algo distinta, ¿pasó algo? – le preguntó su madre, tomando asiento a su lado. -No, algunos cambios en la oficina, pero nada grave, no te

