2018 Bianca había salido a toda velocidad de la oficina, ni siquiera se atrevió a esperar el ascensor y descendió los cinco pisos por la escalera. Cuando llegó hasta su auto se dio cuenta que había dejado su cartera en la oficina y agradeció contar con las llaves del vehículo en el bolsillo del pantalón. Todavía aturdida por lo que acababa de vivir, entró a su departamento y comenzó a desvestirse. Casi sin pausa, se dirigió al baño para meterse debajo de la ducha. Con el agua caliente recorriendo su cuerpo, las lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos. No podía pensar con claridad pero la presión en su pecho la obligaba a llorar. Cuando por fin el agua comenzó a enfriarse y pudo respirar con normalidad de nuevo, salió del baño y se puso una pantalón gris amplio, que usaba para dormir y

