2018 Ese día le resultó imposible volver a la oficina. Bianca finalmente utilizó una excusa y se quedó en su casa, pensando, intentando entender al caprichoso destino, buscando respuestas en viejos recuerdos, y haciendo lo imposible por no llamar a Martin. Si bien se moría de ganas de volver a verlo, sabía que los dos necesitaban espacio y estaba decidida a darle un buen uso al suyo. Llegó el fin de semana, aun sin noticias de la persona que no podía sacar de su mente, y agradeció no haber anticipado a sus padres que iría acompañada al almuerzo del domingo. Como hacía un par de meses atrás, otra vez, manejaba por la Panamericana, solamente acompañada de las más tristes canciones de Adele. Llegó a la casa de sus padres, simulando un domingo más, escuchando las historias desopilantes de s

