Deambuló por el apartamento. Todas sus pertenencias, salvo los muebles, se habían trasladado allí. Encontró toda su ropa, fotos y adornos en su sitio, como si siempre hubiera vivido allí, no como si se hubiera mudado. Era realmente el apartamento de una princesa, todo rosa y blanco, con un marcado motivo floral, muy parecido a su dormitorio. Mel la había seguido de lejos, dejándola observar todo. En su tocador encontró una pequeña tiara y un teléfono nuevo. Lo miró y dijo: «Muchas gracias. No sé qué más decir». "Sí que lo sabes", respondió Mel, "pero hay más que debes ver antes de hacerlo". La tomó de la mano y la condujo desde la habitación de la princesa, pasando por la puerta, hasta su apartamento, al otro extremo del pasillo. Se colocó detrás de ella mientras ella estaba en la puerta

