El omega llegó con el desayuno un poco después. La mesa estaba llena y, sin embargo, él era el único sentado frente a toda esa maldita comida. Delilah no bajó desde que subió, parecía que su odio hacia él se había multiplicado aunque en realidad no había hecho nada esta vez. Poniéndose de pie, caminó hacia las escaleras y luego subió cada una hasta pararse frente al cuarto donde ella residía. Era su antiguo cuarto de la infancia Apodtaba a que la cama que antes era demasiado pequeña para él ahora era del tamaño adecuado para ella. Pero aun así, también apostaba a que no estaba cómoda Estar con él siempre la ponía nerviosa. Hacía muy obvio que cada vez que él estaba cerca deseaba que no lo estuviera, y aunque eso era de esperarse después de todo lo que había hecho, eso lo volvía jodidam

