Una vez dentro, pasé a una habitación más pequeña dónde pude desvestir mi cuerpo y ponerme una bata quirúrgica azul, mi ropa doblada y salí de allí. El doctor estaba junto a una camilla, su cuerpo sentado y preparando máquinas, cremas y demás. Estaba realmente asustada. —Toma asiento Talia, te vas a acostar aquí y subes cada uno de tus pies aquí.—Señaló.—Luego de eso yo abriré tus piernas con cuidado e introduciré un aparato que me dejará ver qué todo está bien, sin infecciones ni posibles desgarres. Después de eso y que pasemos esa prueba, comenzaremos el eco, para el eco ya estarás vestida, así estás un poco más en confianza. Yo asentí y respirando hondo caminé hasta la camilla, seguí sus pasos y recosté mi cuerpo hasta quedar como él lo había dicho. —¿Todo bien allí dentro?—Pregun

