Pero ante a mis miedos, André cambiaría su comportamiento. —No.—Dijo sin más poniéndose de pie.—Creo que no estás lista para ésto, Talia. No queremos presionarte a hacer algo que no quieras o no debas.—Dijo acercándose hasta tomar el documento de mis manos.—No puedes estar en éste mundo llena de miedos o temores.—Continuó. Pero entonces yo me pondría de pie rápidamente y tomaría el documento de sus manos, y sin terminar de leer tomaría un bolígrafo y firmaría cada uno de aquellos papeles. —Listo. Lo quiero todo y lo quiero ya.—Dije estrellando las hojas sobre su pecho. Me miró de arriba abajo y tomó mi cuerpo hasta subirlo sobre la mesa que nos dividía a todos. —Eres atrevida, Talia.—Avisó en un susurro con agitación. Lo miré sin cuidado, desafiando todo lo que conocía de él y

