La noche comenzaba a caer, estábamos en el parque, nadie esperaba que André estuviese ahí, justo en ese preciso momento. —Dime, ¿Qué esperabas para decirme que te ibas?—Insistió una vez más. —No es el momento, ni el sitio adecuado para hablar ésto, André.—Dije sin más. Pero él negaría.—¿Y cuando será el momento correcto? ¿El lunes cuando dejes tu renuncia?—Bufó.—Debe ser una puta broma.—Dijo con sarcasmo. Yo respiré hondo una vez más.—No es el momento, André. Déjame hablarlo contigo a solas y explicarlo todo bien. Tengo pendientes y cosas por hacer, no me voy solo porque quiero.—Continué. —Bien, entonces vayamos a algún sitio a hablar sobre ésto. Ahora.—Volvió a decir. Miré a Clara y ella asintió, de igual modo ya se acercaba la hora de marcharnos. Me despedí de ella con un b

