PV ZAC ¡Oh por Dios! Nunca había deseado tanto a una mujer, como deseo a Alaia, nuestro beso es cada vez más ardiente. —Alaia si no nos detenemos ahora, no creo que pueda hacerlo después. — la observé y creí estar viendo un ángel, Alai era un ángel hermoso, tenía los ojos cerrados, su boca entreabierta y respiraba entrecortado, sus labios estaban rojos por ese beso tan apasionado. —Alia, hermosa, respira — le digo dándole un dulce beso, sin verlo venir Alaia jaló de mi cabello y me pegó más a ella, haciendo de mi beso uno extremadamente caliente y apasionado. —Alai, ¿Qué haces? — dije separándome un poco de ella, cuando abre sus ojos, mi mundo colapsa, en ellos puedo ver deseo, mucho deseo, empieza a recorrer mi cuerpo con sus manos. —Alaia… — digo casi sin aliento, tanto como por su

