Narra Brenda La verdad es que Alan tenía razón... Reprimir mis sentimientos y verlo todos los días me estaba matando por dentro. Pero estaba haciendo lo correcto, o eso creía. - Tienes razón... Esto nos está haciendo daño - admití, con la voz quebrada. - Será mejor que estudie yo sola. - Esa tampoco es la mejor opción... Vine aquí para ayudarte... No te preocupes, trataré de reprimir mis sentimientos - dijo Alan, con la voz quebrada. - Podemos ir a estudiar a la biblioteca, a tu lugar favorito. Te vas a concentrar mejor. - Perfecto - respondí, con la voz quebrada. Decidimos ir a la biblioteca para estudiar. Alan tenía razón, en ese lugar podía concentrarme más, aunque él estuviera a mi lado. Entre el estudio y las actividades que mi mamá planeaba para cada día, la semana pasó volando.

