Narra Brenda Había pasado una semana sin que me diera cuenta. Todo parecía ir a la perfección: estaba en mi último año de preparatoria, tenía las mejores calificaciones y un novio que amaba y que me amaba. Sin embargo, nunca imaginé que descubriría algo que haría que mi mundo se viniera abajo en un abrir y cerrar de ojos. Todo comenzó un lunes. Como siempre, me levanté a las 6 am, arreglé mi cama, limpié mi habitación, me duché y preparé el desayuno. Mis padres se levantaron a las 6:30 am, justo cuando yo terminaba de desayunar. Me despedí de ellos y me fui a la escuela. Como de costumbre, me encontré con el director, la bibliotecaria y el señor Freeman, también conocido como Alan, mi novio. Nos saludamos y, cuando la escuela abrió sus puertas, me dirigí al salón de Alan y luego a la bi

