6- 《《La discoteca 》》

1503 Palabras
Capítulo 6: 《《La discoteca 》》 POV GAEL Cuando la señorita Dumas salió a decirme que necesita un poco de privacidad con respecto a su padre para salir con su " novio ", mi cerebro me gritó que no de inmediato, pero cuando trajo a Bettania a la conversación, ese " no " se veía muy lejano en mi pensamiento. Pueden pensar que es muy poco profesional de mi parte o irresponsable, pero no, ya que el trato era que no le decía nada a su papá sobre su salida, no que no la iba a proteger. Y eso es lo que estoy haciendo justo ahora que las veo regresar del baño. Ambas se paran junto a nosotros en la barra, La señorita Dumas fue directo a abrazar a Will, pero Bettania se posicionó lo más alejado posible de mi. - ¿Tomamos algo? - Si yo tomo es con mi boca, no necesito de ti, así que no me incluyas en tus palabras no hay nosotros. - Y como digo siempre, no entiendo esa actitud grosera hacia mi. - Bueno, está bien. Me acompañas a tomar una bebida - Estoy bien, gracias - Va a ser una noche difícil, pero interesante, eso es seguro. - Como desees. - Pido al barman lo que voy a tomar y sé que estoy trabajando y que tengo que manejar a la vuelta por lo que elijo bien lo que quiero degustar ya que será básicamente lo único que tomaré aparte de algún refresco claro está. Cuando me entregan la bebida, escucho su melodiosa voz - No deberías estar tomando. - Parece la voz de mi conciencia - No te escuché - Le dije acercándome un poco. - Que no deberías estar tomando - repite, yo me señalo uno de los oídos y le hago señas de que no escucho - Uff Gael - Dice enfadada. Se acerca mucho mas a mi, posicionando su cara junto a la mía para poder hablar bien cerca de mi oído y vuelve a repetir la frase. Niego con la cabeza y le contesto - No te preocupes preciosa, lo que pedí no tiene alcohol - Se puso colorada al instante. Y me fascinó verla así por mi. - Mientes - Dice encarando mis ojos. Estamos tan cerca que si hago un mal movimiento nuestros labios entraran en contacto. - No miento. Puedes probar si quieres - Dame - Terminó de decir eso y ya tenía mi vaso en sus labios. - Es exquisito - Te lo dije - No tú me dijiste que no tenía alcohol - Está bien. Y también es muy rico. - Si, lo es. Y la verdad es que si tiene alcohol está muy bien camuflado. - Vamos a bailar - Le grita la señorita Dumas cuando pasa por nuestro lado. - ¿Bailamos? - No - Oh vamos, solo una canción - Pues, ..... No - No iré tampoco. - Yo si iré. - Habla divertida - Me dijiste que no - Exacto. Que no quiero acompañarte a bailar. Pero si lo voy a hacer sola - No entiendo que me pasa con ésta mujer. Nunca tuve problema en conquistar a quien quisiera. Toda mujer que quería conquistar se me hacia muy fácil seducirla, pero con Bettania es totalmente distinto. Pero que digo, todo en ella es distinto. Yo no la quiero como una conquista más. Yo la quiero como mi pareja. Tal parece que se me va a hacer difícil el trabajo. La veo alejarse de mi y siento un vacío. A lo lejos distingo a la señorita Dumas, no la puedo perder de vista porque ahí si que sería hombre muerto. Bettania empieza a bailar en la mitad de la pista sola. La verdad es que lo hace muy bien, no la había visto hacerlo antes y me encanta, lastima que estamos tan lejos. Recibe algunas miradas de desprecio tanto de chicas como de chicos y eso me revuelve el estómago y me hace sentir una furia que no conocía. ¿Quienes se cree que son para mirarla de una manera tan despreciable? Me supera la gente prejuiciosa y a las que le molesta todo lo que es diferente a ellos. Malditos imbéciles. Me acerco a ella por la espalda y me pongo a bailar muy, muy cerca pero sin llegar a tocarla, tampoco quiero pasarme de la raya. . La veo moverse al ritmo de la música y tengo que usar toda mi fuerza de voluntad para no pegarla a mi cuerpo. Ella podrá tener varios talles extra al lado de lo que es el estereotipo de una mujer, pero yo no soy ningún niño pequeño, mido 1,90 y aparte de ser alto soy muy fornido, tengo espalda ancha y cuando cuadro mis hombros, lo que hago casi siempre a causa de mi trabajo, tengo una presencia que no pasa desapercibida. Y tal como lo dije, las mujeres que están a mi alrededor comienzan a mirarme, para mi gusto por demás, comiéndome con la mirada y los hombres como para matarme, eso no lo entiendo mucho, digo si sus mujeres no se saben comportar no es mi culpa. Yo no pretendo llamar la atención, pero parece que eso es imposible. La única que quiero que me mire no lo hace, ni siquiera nota que estoy ahí. En un impulso doy un paso hacia adelante y choco contra su cuerpo. Ella se da la vuelta desorientada, buscando, tratando de entender que fue lo que pasó y cuando se da cuenta que soy yo, me mira con una expresión de furia que me taladra hasta los hueso. Puede ser toda una fieresilla cuando se lo propone. - Perdón - Le digo aunque en verdad no lo siento. Yo quería chocarme con ella. Lo hice a posta - - Ten más cuidado imbécil - ¿Imbécil? ¿En serio? - Ya te pedí disculpas - jajajja que situación más bizarra - No me importa. Aléjate de mi - ¿Y que si no quiero? - Levanté una ceja para desafiarla - Tendrás que hacerlo igual - Contestó retadora - ¿Por qué eres tan pesado? - - No lo soy. Solo quiero estar a tu lado. - Pero yo no quiero estar contigo ¿Qué es lo que no entiendes? - envolví mis brazos en su cintura y la traje hacia mi. Aproveché el que ella no se hubiera movido antes y pegue nuestro cuerpos - ¿Qué crees que haces? - .... - Suéltate idiota - Idiota, imbécil, los voy coleccionando. - No lo haré Preciosa - Ella me grita que la suelte, pero no hace ni el más mínimo esfuerzo por zafarse de mis brazos. No coincide lo que dice con lo que hace. No quiero hacer nada a la fuerza, esto solo fue un impulso por sentirla junto a mi. La voy soltando de a poco y para mi mala suerte aparece el pendejo de Jake - ¿Qué está pasando aquí? - ¿Se va a hacer el héroe? - Nada que sea de tu incumbencia - Le contesté bastante grosero - ¿Quieres bailar? - Le preguntó Bettania al idiota sin importarle que yo estuviera aquí - Por supuesto preciosa. - Me miró de arriba a abajo Ye dieron ganas de golpearlo justo ahí. Pero hacer eso implicaría que Bettania me tratara con más desprecio del que ya lo hace. Ella cree estar enamorada de él, yo tengo la misión de hacerla salir de su error. Jake no siente nada por ella y se nota a leguas, incluso parece que le da asco estar con ella, lo que me lleva a preguntarme ¿Por qué carajos lo hace? Sin importar la respuesta a esa interrogante yo voy a estar siempre para defenderla, de lo que sea y de quien sea. Me voy hacia la barra nuevamente, poniendo una distancia muy exagerada entre nosotros. Busco con la mirada a la señorita Dumas y no la encuentro. Mierda si la pierdo de vista y le pasa algo estaré en graves problemas o pero aun , seré despedido al instante. Al señor Arturo poco le va a importar los motivos por lo cuales actúe de esta forma. Que porquería de noche terminó siendo para mi. Perdón, me corrijo, que mierda de noche estoy teniendo, porque como vamos parece que esto recién comienza. Sigo buscando a mi jefa y como desde aquí no la registro, doy unos pasos hasta la pista de baile y vuelvo a mirar al rededor y nada de que la veo. La gran puta madre que me parió. Solo a mi me pasan estas cosas y todo por estar de enamorado. Si al menos me diera bola, habría valido la pena y , no estaría tan frustrado por esta situación. Sigo caminando, llego al otro lado del salón y no la encuentro. Voy a tener que buscarla de alguna otra manera. Ésta es una buena excusa para alejar a Bettania de Jake y poder acercarme a ella.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR