Incómodos La joven se giró con lentitud hacia él y bajó la cabeza para saludar en una reverencia. - Buenos días, Su Gracia...Viktoria De la Cour lo saluda. - le dijo con formalidad sin mirarlo. - Levántate, Viktoria. - le ordenó con voz grave atento a sus gestos desde su posición de pie junto al dintel de la puerta que conectaba la oficina de Chaffer con su despacho. La joven se enderezó dejando ver su silueta y su rostro enmarcado en un sencillo vestido claro que dejaba en evidencia su busto pleno, su piel blanca como porcelana y su rostro fresco con los labios carnosos que temblaban sutilmente. Killian tragó saliva. La niña se había convertido en una mujer realmente hermosa. Ya eran dos veces que no podía apartar la vista de su pecho ¿Tenía algún fetiche con el busto de las mujer

