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759 Palabras

Inesperado Visitante Killian miraba con una gran sonrisa, desde la caballeriza de al lado, al caballo que olía el cabello de Viktoria haciéndola reír. Tanto el encargado del establo como el escudero sonreían complacidos. Desde que la joven señorita de la casa del conde vecino había venido para que le enseñaran a montar, su joven maestro parecía feliz y más relajado. Todos los sirvientes comentaban que lo escuchaban reír e incluso comía mejor para fortalecer sus músculos y fuerza. La joven señorita era educada y respetuosa y parecía conocer la casa como si siempre hubiese vivido allí ya que había salido por la puerta trasera, atravesando la galería de lavandería pasando por la cocina sin dudar y cuando Maisy le preguntó cómo lo había logrado, solo le sonrió. La casa de campo se volvió a

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