Una Sorpresa Los duques de Dorset viajaron una semana después de la partida del rey desde el ducado y Killian se encontró con el trabajo acumulado y el rey en una escapada romántica. Una vez que logró ordenar y priorizar lo urgente con ayuda del secretario, avanzó lo suficiente para ir despejando los asuntos. Durante el día no podía ver a su esposa, por lo que la reina madre se encargó de mantener a Viktoria ocupada en varias actividades y salidas. Compras, paseos, bibliotecas, galerías de arte...salones de té y restaurantes estuvieron en su agenda. Por la noche, Killian la atendía en privado, cumpliendo sus labores de esclavo obediente colmándola de besos y atenciones. Una de esas noches, con su esposa entre sus brazos, observó su mano desnuda. Aún no tenía un anillo que compartieran.

