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1275 Palabras

Una Pequeña Luciérnaga El joven duque entró a la mansión del Conde por la puerta de servicio la que descerrajó de una patada. Sabía que el conde era lo suficientemente tacaño para no preocuparse por el mantenimiento de la casa. Las bisagras oxidadas chillaron en protesta mientras la puerta se balanceaba lentamente, permitiéndole ingresar a la casa en penumbras. El aire estaba cargado de polvo y olvido, como si los recuerdos se hubieran estancado entre aquellas paredes. Las cortinas colgaban a medio cerrar, filtrando la luz del atardecer que dejaba retazos dorados sobre los muebles cubiertos con sábanas blancas, fantasmas del pasado que aún esperaban a su dueño. Killian atravesó la estancia sin detenerse, esquivando las sillas cubiertas, los espejos tapados, como si todo el lugar conspir

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