Joseph Ray bajó indeciso, por una parte, Abril le suplicó dejar a Manuel intervenir, pero él no quería, sus celos podían más que nuestra salvación. ―Si van a pelear, vamos al bosque, ya suficiente ha tenido Abril con todo lo que ha pasado para encima seguir sufriendo por sus estupideces ―exigí molesto cuando los ánimos comenzaron a caldearse. ―Tienes razón, Joseph ―admitió Manuel. ―Vayan, yo me quedo con Abril ―ofreció Max. Luego de agradecerle, nos internamos en el bosque. Ray avanzaba delante de nosotros. Molesto. Nervioso. Se detuvo en el claro y nos esperó. ―Por qué, si quisiste traicionarnos, si trajiste a Abril para que la matásemos, ¿debería confiar en ti ahora para ayudarnos? ―interrogó Ray sin más, con voz de trueno. ―Porque ahora estoy de parte de ustedes ―respondió Manuel

