¡Déjame verlo!

2135 Palabras

Manada Guaico. Casa de Velkan. Tres horas más tarde... Habían pasado más de tres horas desde que Aarón, Ares y Velkan habían salido de la casa. Mi corazón no paraba de latir con fuerza y todo de mi gritaba para que saliera a buscarlo, porque la incompetencia de esta gente me estaba empezando a molestar. ¡Estaban tranquilos en esta situación! Se supone que deberían salir a buscarlos o mostrar algún tipo de emoción por unas personas que salieron de mala manera de esta casa, pero no, ellos están muy cómodos en la sala tomando café y eso me resulta sumamente molesto. —¿Tienes algún inconveniente, Sara? —pregunta Katrina, al verme suspirar por no sé qué número de vez. Es primera vez desde que la vi convertirse en calavera, que vuelve a dirigirme la palabra. Por un lado me siento feliz de

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