Entre abro los ojos poco a poco, esperando acostumbrar la vista a la luz del lugar. Al apenas hacerlo, noto como todo a cambiado a mi alrededor, ya no estamos en el hogar de los vampiros, no, estamos en una especie de cabaña vieja pero de buena estructura. La escasa luz que hay, es porque colocaron velas por varias partes del sitio. Huele a incienso y arena mojada. Una rara combinación debido a que no estamos en época de lluvia, coloco un pie bajo la cama improvisada y recorro la cabaña en busca de alguien que pueda decirme a dónde carajos vine a parar. —Deberás detenerlos antes que las cosas pasen a peores, los Darkyel no van a parar por sí solos hasta que todo lo que les rodee quedé hecho trizas. —Escucho decir trás la puerta y como soy curiosa por naturaleza, voy directo a una las

