Primer golpe, nadie sale. Segundo golpe, sigue sin salir. Décimo octavo golpe, sale Clío con una cara poco agradable. Cabello alborotado, ojeras, en pijama y bostezando. —Explica por favor, ¿Por qué están tú novio, el rubio bonito y eso en mi casa? Respiró hondo antes de salir con alguno de mis ataques y hacer que me deje un ojo morado como el de Ethan. Porque, a diferencia de él yo no voy a sanarme por arte de magia ni nada por el estilo. —Clío... Amiga... ¿Tienes el libro que pediste en la biblioteca? —Arruga el entrecejo, Ethan se acerca a nosotras y Clío lo mira, luego a mí y alza una de sus cejas. —¿Para qué quieres saber? —Antes de que le responda, habla y lo arruina como solo ella sabe hacerlo. —No mejor dicho, ¿Para que quiere saber eso? Listo, no tengo paciencia para mi

