Sonrió, satisfecha consigo misma. "Tengo que admitirlo, nunca le había hablado así a nadie. Normalmente me porto muy bien en la cama". "Entonces, ¿qué me hace tan especial?" "Todo... Solo quiero complacerte. Quiero que tengas los orgasmos más fuertes que jamás hayas experimentado. Quiero pensar que soy... que soy..." "¿Eres tú...?" Ella suspiró. "El mejor sexo que podrías haber deseado." Sus dedos acariciaron ociosamente su columna de arriba a abajo mientras disfrutaban de una conversación que no pasaba de un susurro, como rara vez sucede con las charlas de los verdaderos amantes. "¿Soy yo, Oliver?" "¿Qué?" "Sabes..." "Ellie, eres... un diez. No hay nada que hagas que no sea perfecto. Si acaso, soy yo quien debería preocuparme por no satisfacerte o no cumplir tus expectativas en l

