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2851 Palabras

Brisa: —No... —niego con la cabeza, y me levanto de la cama con rapidez. Llevo mis manos a mi cabeza y Stefanía me abraza—. Él no. Él no.  Mi chiquito, no. Mi chiquito, no. —No, no, no. No te hagas la cabeza —se apresura a decir—, que yo no te he dicho que me refería a Gastón.  —Dijiste "está muerto" —replico, secándome las lágrimas.  —Sí, la persona que fue hallada, pero no era él.  El alivio se vuelve parte de mi cuerpo, pero la presión sigue haciéndose presente. En cuanto escuché a Stef decirme que había alguien muerto me dio una sensación tan fea en el estómago y un vacío desgarrador y tremendo que podía presenciar cómo se manifestaba el dolor emocional en dolor físico, y ahora la presión se vuelve más fuerte cuando me doy cuanta de que aún no se sabe de nada de mi esposo.  —¿Y

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