Gastón: —¿Qué te piensas? ¿Quieres que te mate a golpes? —le digo al cerrar bruscamente la puerta y acercarme nuevamente a él. —No puedes hacerme nada. Si lo haces no saldrás ileso en lo absoluto. Puedo denunciarte si me tocas un pelo. Eres una figura pública, Gastón. Puedo manchar tu imagen con tan sólo chasquear los dedos —espeta, furioso. Una vez nos agarramos a golpes cuando me enteré de que por culpa de él, Brisa había tenido un accidente luego de enterarse que le habían metido los cuernos, pero ni siquiera allí su actitud fue tan dura como las expresiones que su voz y su cuerpo dejan a simple vista. Me está amenazando y eso a él no le conviene porque, me importa tres carajos si me denuncia o no y si me arruina públicamente. Con lo que dijo se fue de boca porque no sólo me provocó

