Brisa: Me apresuro a lavarme la cara para poder eliminar cada rastro de maquillaje que aún queda en mi rostro. —Yo creo que deberías denunciarla —me dice Stef por tercera vez—. Me parece que despedirla ha sido poco después de que ella casi te mata, ¿no crees? —interroga, mientras que yo me seco el rostro con la toalla que me ha prestado mi mejor amiga—. Hanna ha sobrepasado la raya por demás. —Claro que lo ha hecho—. Dime, ¿qué recepcionista intenta ahorcar a su jefa en el cuarto de baño de la empresa? —Hace gestos con sus manos, mientras ladea su cabeza hacia ambos lados. Respondiendo a tu pregunta, Stef; nuestra ex recepcionista, «Hanna». —Ya sé que debería denunciarla, pero ya te he dicho que no voy a hacer eso. Ya le he despedido y estoy segura de que no volveré a verla, con eso

