Gastón: —Quiero irme a casa, Gastón. ¿Me llevas? Por favor —pide. La miro a los ojos y asiento. Está aún más pálida que antes. Su mirada se nota cansada, sus parpados parecen pesarle mucho, tiene ojeras y según lo que me ha comentado, se siente mareada y con muchas nauseas. Miro la hora de mi celular y lo dejo sobre la mesita de centro de la sala. —Es tarde, amor. ¿Segura de que no quieres que vayamos por la mañana? Podría llevarte temprano si quieres, pero ahora ya es bastante tarde, ¿qué opinas? Niega con la cabeza y me lo deja en claro. —No, me quiero ir ahora. Allí estoy más cómoda y, además, he dejado solo a Toby. Tengo miedo de que le haya pasado algo. Prefiero ir al departamento para ver que esté bien y poder meterme en mi cama. Será mejor. Vuelvo a asentir. —Está bien,

