Unos sutiles rayos del sol se cuelan detrás de mis cortinas haciendo que habrá los ojos lentamente, aún no estoy muy consciente del todo, solo sé que despierto sobre algo duro, pero suave al mismo tiempo, si puede ser posible. Me remuevo hasta qué… espera un momento, es mi jefe, entonces, ¿No lo soñé, esta vez fue real? —Magnífico, entonces si estoy entre tus brazos, mi amor - lo digo muy despacio para no despertarlo. Lo contemplo por unos segundos, realmente es perfecto; desde sus hermosos mechones canosos mezclados con su abúndate cabello marrón claro hasta su nariz perfilada, claro, a eso le agregamos sus carnosos labios con tonalidad rosa, Dios, podría de tallarlo todo el día. Le doy un pequeño beso en su pecho, y me levanto de la cama para ir al baño. Cuando voy a caminar mi cerebro

