CAPÍTULO XXIX

1477 Palabras
Luna Harper Después de que llegamos casa su amigo de Adriano lo sube a su habitación aun se veía un poco pálido y mareado, Olivia comenzó hacer la limpieza de la casa y yo subí a mi habitación a descansar, aun recuerdo cuando conocí a Henry que se comportó muy amable en la cafetería pero desde que Adriano me propuso matrimonio se porta de una manera desagradable, me supongo es porque no soy una chica perfecta como cualquier tipo de traje desea en su cama, prendo mi laptop y veo un correo de mi hermana pidiendo dinero, suspiro. Como desearía poderme deshacer de ellas pero es mi familia, una familia que me hace daño, hago transferencia y me queda poco dinero para ahorrar, exactamente llevamos 4 días de matrimonio y siento que me estoy ahogando en esta casa, quiero salir corriendo de aquí. Decido bajar a distraerme podré platicar con Olivia en lo que Adriano y Henry terminan de charlar, tomo mis muletas y comienzo a salir de mi habitación al dirigirme a las escaleras veo que Henry está conversando con Olivia, me doy la vuelta para regresar a mi habitación cuando Olivia me habla. —Niña Luna, baje para que coma algo, ya es tarde y no a probado nada de alimento —ella me sonríe y Henry me observa —Muchas gracias Olivia, bajaré después, no quiero que piensen que robo también comida —ella se queda observando a Henry y mueve su cabeza de lado a lado —Lo siento —habla Henry —Soy una persona insoportable y quiero a Adriano como un hermano, verlo mal me pone mal a mi tambien, se que debo de tratarte bien porque no hiciste nada por eso te pido una disculpa —Disculpa aceptada —me dirijo a mi habitación cuando nuevamente me habla —¿Quieres que te ayude a bajar? Podemos comer juntos además Olivia cocina de manera increíble este flan —sonrió porque es verdad, me dirijo a las escaleras cuando el corre y me ayuda a bajar, le sonrió de agradecimiento y me ayuda a llegar a la silla, me abre una de ellas y Olivia me acerca un plato con rico flan —Muchas gracias a ambos —trago saliva, veo a Henry y le sonrió —¿Cómo sigue Adriano? —Estaba un poco mareado pero ahora está hablando con sus papás, él tiene un pequeño problema con el alcohol y otro problema que debe de resolver si quiere hacer su vida —observa a Olivia —puede ser que tarden un poco —Me quedo pensando ¿Qué problema tendrá? me quedo analizando hasta que me doy cuenta que eso es lo que menos me debe de importar —Oh vaya, ojalá se resuelva muy pronto su problema —le sonrío y sigo comiendo. Veo mi computadora en la mesa y la abro, checo algunos correos correos que llegaron de la empresa —Veo que te gusta trabajar, Adriano me comentó que estarías fuera por unos días por motivos de salud —No me gusta estar sin hacer nada, puedo estar trabajando en casa, además ese es mi papel estar al pendiente de la empresa cuando él no pueda —él asiente y sonríe —Bueno chicas hermosas yo tengo que irme porque tengo una cita, al rato le hablo a Adriano para saber como sigue. Luna —volteo a verlo —¿Puedo dejarte mi número telefónico por cualquier cosa? —Claro —tomo su tarjeta y la observo —muchas gracias cualquier cosa yo te llamo —sonrío y vuelvo a ver la computadora, observó que el sale por la puerta y Olivia me vuelve a sonreír —¿Qué tanto hace en ese aparato? Debería de descansar niña además el jefe está malito no creo que le exija algo —sonrió —¿Qué le parece si le preparo unas palomitas y ve una película? ¿Le gustan las películas?, ¿De qué género le gustan? —¡Ay nana! Cuando te escuche el jefe te comenzara a gritar pero se me antojaron unas palomitas tiene mucho que no como unas y si me gustan las películas, me gustan mucho las de terror -—También a mi niño Adriano le gustan esas películas ¿qué más le gusta niña? —sonrió pareciera que Adriano mandó a su investigadora privada sino supiera que Adriano me odia —Me gustan las películas de terror pero también puedo ver algunas romanticas porque creo en el amor —sonreímos y suspiramos ambas —mi animal favorito es el conejo, me gusta mucho el helado de fresa, me gusta leer sobre comida amo toda la comida Olivia pero mi platillo favorito es el pescado o los camarones, hasta se me hizo la boca, me gustan los lirios, me gustaría viajar por todo el mundo… —Me aprenderé todo sus gustos para consentirte de vez en cuando, le podría preparar unos camarones me salen riquísimos —Olivia se dirige al refrigerador y revisa que no tenemos camarones y sonrió —Déjalo así Olivia, no pasa nada. Cuando cobre comprare los camarones y me los preparas ¿te parece? —ella se pone triste por no poder consentir —Podemos pedirlos, el niño Adriano me da una tarjeta para poder comprar todo lo que necesite para la comida —Pues si es de esa manera deberias de comprar muchas gomitas, dulces, cosas con mucha azúcar —me carcajeo —y le decimos a tu niño que del supermercado se equivocaron —ambas reímos —perdón pero me gusta mucho el azúcar, mi padre decía que me ponía loquita—pongo mi cara triste al recordarlo —¿Qué le pasa niña? De repente se puso triste —lo bueno de tener a Olivia es que es mi confidente —Recordé a mi padre Nana, el hace dos años murió en un accidente automovilístico el mismo que me dejo asi —señalo mi pierna, Olivia se sorprende y se acerca a mi a abrazarme —él me amaba demasiado, siempre decía que era la luz de sus ojos pero lamentablemente su imprudencia y la imprudencia de terceros me lo arrebataron —¿Por qué dices esa niña? ¿Cómo era su padre? —no podría contarle a Olivia sobre mi accidente, ella podría saber su secreto de Adriano y no le rompería su corazón a la Nana. —Mi padre era la mejor persona del mundo, para mi. Desde muy pequeña me han gustado las matemáticas, los números, las cuentas es por eso que estudié finanzas, mi padre tenía un despacho, él era contador así que administraba muchas empresas muy reconocidas. —¿Usted tiene familia? ¿Murieron en el accidente? —ella toma asiento a mi lado —No solo murió el, mi padre venía en estado alcohólico perdió el control al perderlo llegó un carro que tambien venia a alta velocidad y nos golpeó -cierro los ojos y Olivia se tapa la boca con ambas manos, algunas lagrimas son traicioneras y comienzan a salir -yo quede prensada entre los fierros de ese coche por eso desde hace dos años uso este aparato ortopédico que me ayuda a tener equilibrio ya que no la puedo mover y doblar, además tuve tuve una fractura de cadera —Mi niña lo siento mucho, fue muy fuerte lo que usted vivió y era tan pequeña pero ¿no la operaron o hicieron algo por su pierna? —Si tuve una operación de cuatro que necesitaba pero las demás operaciones no se llevaron acabo y me recomendaron usar una ortesis estabilizadora de cadera y pierna —se la muestro y ella se queda impactada por todo lo que traigo —Lo siento mucho mi niña —ella me abraza y acaricia mi cabeza, yo la abrazo porque en este momento necesito un cariño sincero —¿Su familia vive en ese departamento? —Si pero mi madre desde que se enteró que había quedado en esta condición comenzó a despreciarme, mi hermana por igual, me llenaban de insultos hasta era su sirvienta de ellas a pesar de mis dolores, ella solo me busca para que les de dinero hasta la fecha aun lo hacen —ella se sorprende al escucharme —Perdón niña por lo que dire pero esa no es una madre, yo hubiera deseado tanto una niña como usted y las que tuvieron la oportunidad la desperdician —observamos que los padres de Adriano bajan las escaleras, su mirada chocan con la mía. El padre de Adriano sale del departamento y su madre se queda en medio. —Luna ¿podríamos hablar un momento? —asiento, ella se queda viendo a la Nana —Disculpen, iré a ver cómo está mi niño —asiento y su mamá de Adriano se sienta a mi lado.
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