Burcka se apeó del carruaje de alquiler, y esperó con paciencia a que el clan Hariva la recibiera, se había vestido de manera muy recatada, hace años había perdido toda esperanza de marcar a algún integrante del clan Hariva, ninguno había caído ante sus encantos ni un poquito, esos lobos eran terriblemente aburridos y estrictos. Las puertas se abrieron, una loba entrada en años la escoltaría, Burcka resopló para sus adentros, al menos pudieron enviar a un lobo viejo no a una vieja con cara de amargada. La doncella de la bruja fue escoltada hasta un cuarto de entregas, era la primera vez que la llevaban a ese lugar, siempre que había ido con un encargo de su señora, la llevaban directo con Qamar o lo esperaba en una salita de visitas. El cuarto tenía una hilera de sillas, dos escritori

