Lyricka sintió las garras del lobo cortando su pierna, no había podido moverse a tiempo, sintió como el lobo de Qamar se enfurecía y soltaba un instinto asesino que le hizo temblar ligeramente. Estaba empezando a marearse, el dolor era demasiado agudo y el frío de la nieve estaba empezando a calarse en ella, apretó los dientes, debía ponerse en pie, habían más enemigos y Qamar estaba en peligro por su culpa. Sintió el aroma picante en el aire y abrió los ojos de golpe, frente a ella estaba esa loca que los había atacado y otra mujer, el parecido entre ellas era innegable, debían de ser familia. La nueva mujer se relamió al ver la sangre manchando la nieve, Lyricka maldijo su suerte, los lobos eran malos, pero ver a una mujer relamerse de esa manera le hacía sentir muy, muy incómoda.

