ARRIESGANDO EL CORAZÓN — Es su hermana —dijo una voz varonil cerca del oído de Gea, la cual la hizo girar asustada. — Perdón, ¿te asusté? —preguntó el joven de piel apiñonada frente a ella. — Estoy bien —aseguró la joven avergonzada—; su atención hacia la pareja había sido muy obvia. — Nicolás Matrof— se presentó el muchacho extendiendo su mano hacia Gea. — Gea Omer— respondió amablemente al saludo. — Lo sé, soy amigo de Vlad— explicó sonriente Nicolás. Gea soltó una risilla espontánea — ¿Te parece divertido? —quiso saber, Nicolás. — Lo siento, es que tengo una amiga que se llama Nicole — explicó Gea. — Oh, ya veo, eso es … Extraño —señaló divertido Nicolás. — Ya lo creo que sí —dijo ella. — Gusto en conocerte, Gea, me retiro, tengo que salvar a mi amigo de la arpía de su herma

