Juliana lloraba, sus lágrimas comenzaron a salir sin control, ya que la rubia no la podía ver. Las dos estaban llorando. La morena le acariciaba la espalda y le sostenía su mano derecha. Mientras buscaba aire para poder hablar. —La carga se aligeró desde que te conocí –habló entre sollozos–. Juls, desde que me enteré de esto, es como si hubiese despertado a la vida, a mi vivir, me di cuenta que estaba en automático, viviendo para trabajar, pero desde que esto llegó a mí, le he puesto atención a las señales de la vida, al destino y tuvo que pasar todo esto para conocerte, y eres lo mejor que ha llegado a mí, luego de mi familia. —Desde que empecé a sospechar de tu enfermedad –Valentina hizo amago a salir de su escondite, pero no la dejó, siguió hablando–, sí, sabía que algo pasaba, descub

