La rubia se levantó y la miró con cara de muy pocos amigos, había conseguido su propósito, el de sacar de sus casillas a la rubia, rió por lo bajito. —¿Te recuerdo que eres hetero…? —¿Y qué? ¿Tú también lo eras? Te lo recuerdo querida, es que la morena tiene ese don, puede destruir heterosexualidades… –siguió instigando a su amiga, aguantando sus ganas de reír, se ganó una mirada poco agradable. —Tranquila, tranquila… el código aplica. ‘Los novios de mis amigas, son como hermanos para mí’, bueno en este caso, la novia de mi amiga, es como mi hermana… –sonrió, ya le era inevitable. —Ella no es mi novia. –refutó Valentina, estaban hablando lo más bajo posible. —¿Y qué estás esperando? – Valentina miró a la cocina y Juliana estaba concentrada sacando algo del horno, aprovechó y le tomó

