Nuevamente Jackson tiene el ceño fruncido y esta vez no es por mi culpa, o al menos eso creo. Yo y mi bocaza casi me dejan sin pasantía. Pero el hecho de que Jackson haya dicho que yo era bonita hizo que mi corazón latiera de una forma extraña y poco normal. No debería importarme si él me encuentra bonita. Jackson no dice nada en todo el camino de vuelta a la firma y yo tampoco, tiene cara de que va a explotar en cualquier momento y no quiero ser a quién dirija su furia. —¿Cómo les fue? —pregunta Maca cuando salimos del ascensor. Habían sido los segundos más incomodos de mi vida con Jackson en el ascensor. Estaba realmente aliviada de haber llegado a nuestro piso. —Era inocente —dice Jackson caminando hacia su oficina—. Puede irse, señorita Castell —dice sin mirarme. ¿Qué? Pero si d

