Dana lo había hecho bien teniendo en cuenta que era su primera vez frente a un asesino en serie de mujeres y por cómo él le hablaba contándole los hechos. Él si era el asesino. Y mentiría si dijera que no tuve ganas de estamparle mi puño en la cara por mirarla así. Además, dijo que no tenía novio y no sé cómo me hizo sentir el saber que estaba libre. El resto del camino pensaba si era de esas chicas que se iban con un chico en un bar, y no es cómo si estuviera mal, por supuesto que no, pero sentía algo raro cuando pensaba que quizás esta noche otro tocaría la curva de su cintura y la besaría. Muevo la cabeza concentrándome en el caso del que tengo audiencia mañana, sobre un fraude. —Te veo raro —dice Maca entrando en mi oficina. Levanto la cabeza y la miro mientras muevo la cabeza. —

