––Llegaron las pruebas periciales ––avisa Maca entrando a la sala de reuniones en donde Dana y yo estamos. Lo que es un alivio porque sentía que en cualquier momento volvía a besarla, o algo peor, la subía a la mesa. ¿Peor o mejor? Miro de reojo a Dana, pero ella se ve tan tranquila como si mi presencia no la afectara en ningún aspecto. Casi frunzo el ceño, casi. Necesito que ella se sienta tan afectada como yo lo estoy, después de ese beso en que tuve que reprimir las ganas de meter mis dedos por entre medio de sus piernas, no he dejado de pensar en ella. ¿A quién engañas? Has pensado en ella prácticamente des que entró a tu oficina. ¡Que ganas de silenciar a mi subconsciente! ––¿Era lo que esperábamos? ––pregunto. ––No lo he mirado, traje tres copias ––dice ella mientras me pasa un

