- ¿Cómo? – preguntó él sin comprender. - Te acercaste a ella y te quitaste la camiseta. Observó mi expresión molesta y me sonrió con su sonrisa torcida, esa que me volvía loca. - ¿Estás celosa? – agachó la cabeza y se empezó a reír. Cuando acabó, la levantó de nuevo para mirarme sonriente -. ¿Por eso te enfadaste tanto antes? ¿De verdad pensaste que yo y tu madre…? - Eli, hablo en serio – le corté, ahora enfadada. Suspiró con alegría. - Me estaba tomando medidas – respondió sin dejar de sonreír. - ¿Medidas? – inquirí, perpleja. - Rachel y Raúl se han ido de luna de miel a México, y resulta que el inteligentísimo y cultísimo de tu padre conoce un restaurante muy lujoso y guay allí – Empezó a aclarar -. Tu madre quería regalarles algo especial que ellos no se pudieran permitir, así q

