CAPITULO 43

3108 Palabras

Antonio, al escucharme indagarle sobre la ubicación de esa mujer que me había ofendido, me observó alegre, muy orgulloso para responder. —Abajo, mi amor, ¿vas a ir tú sola? O ¿quieres compañía? O sea, testigos quiero decir Exclame muy calmada sin dejar de mirar al Don y preguntar —¿Quiere ver cómo hago pagar a los que me ofenden y que se traguen sus palabras?, solo le advierto que, yo, no tengo piedad de nadie, otra cosa, me gustan que me respeten, yo no estoy acostándome con el primero que se me presente, aquí está Antonio, hasta ahora no me ha tocado El Don miró risueño a Antonio para exclamar asombrado —Oh, Antonio, ¿tú?, jajajaja, o sea que... ¿Nada de nada? Sarmiento se levantó sonrojado para decir —Yo la amo, quiero que sea mi esposa, además Lucy... ehm, solo nos hemos besado,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR