Escuché unos pasos apresurados que se acercaban hasta la habitación de Anaís y unos murmullos varoniles, hasta que hizo la aparición ese hermoso hombre llamado Farid esbozando una maravillosa sonrisa, entro saludando a las dos —Hola Antonio ingresó detrás de Él y se acercó a Anaís que estaba toda sonrojada mirando al bello árabe parado allí dentro que la miraba fijamente, el narco los presento —Anaís te presento a Farid, Farid te presento a Anaís Ambos se dieron la mano, entonces me levanté y le pedí a Antonio que mejor salgamos y los dejemos solos, nos despedimos y los dos quedaron ali dentro, no cerro la puerta, dimos dos pasos cuando salieron de la otra habitación Amir y el hermosísimo rubio al cual el narco saludo con mucha amabilidad —Hola, Jhon, ¿vienes a recoger tu pedido? El

