NARRA ERICK Mi Dios, estoy aterrado, alcancé a oír su conversación con el suegro, tengo miedo no solamente por Albert, sino por ella, por su esposa, porque si le llegara a suceder algo y la perdiera, se volvería loco de dolor. Me enfrasqué en ayudar a los niños para que terminaran su tarea y se despidieran de su padre para ir a dormir, porque yo quería hablar con Él a solas. El tiempo más parecía que se había detenido, los minutos los sentía tan largos que ya me estaba desesperando. Los niños ya estaban listos para irse a la cama, sin embargo, Albert no estaba en su habitación Bajé con los niños y al llegar al final de la escalera atisbé para todos lados y no lo vi, caminé hasta la sala y tampoco estaba, alcancé a escuchar su voz que provenía del despacho, tomé a los niños de sus manitas

