Estuvimos unas horas allí, yo disfrutando, divirtiéndome tocando lo que tanto amo y Él sentado, aplaudiendo cada vez que terminaba de entonar una melodía, hasta que comenzó a bostezar y yo también. Me levanté y le dije que mejor subiéramos a dormir. Mientras subíamos por la escalera, el narco me pidió —Lucy, ehm, ¿puedo acompañarte a dormir? Me detuve al instante y lo miré a los ojos para replicar —¿Qué tú qué? Me hablo rápidamente —No es que deseo acostarme a tu lado, eso no, solo que... si me dejas acompañarte y que cuando te duermas, yo me voy Me reí como nunca, terminamos de subir la escalera, mientras caminábamos por el pasillo recalqué —Antonio, lo que me pides es un absurdo, ¿Quién me asegura de que si me duermo, no te acostarás a mi lado?, así me lo jures o prometas, yo no t

