Alex Hamilton No puedo describir el sentimiento que se apoderó de mi al ver a Lorenzo coqueteando con Berli fuera de mi oficina. Ni si quiera pude controlar mis pasos o las acciones que vinieron a continuación. Simplemente tenía la imperiosa necesidad de alejarla lo más rápido posible del Italiano. No porque estuviera celoso ni nada por el estilo. Por favor, solo quiero protegerla. Es una chica muy buena para caer en las redes de mi socio desde hace cinco años. Tiempo en el cual he sido testigo de como desfila con las mujeres como si fueran lencería, cambiandolas cuando llega una nueva de moda. Y no es que yo sea un santo, o tenga algo en contra de una noche de sexo salvaje sin compromiso, pero definitivamente siempre hablaba claro y no veía al sexo femenino como un juego o una apuesta

