"Todos tus sueños se harán realidad si tienes el coraje de perseguirlos"
Pov. Berli Adams
- ¿Y sí solo se trata de una broma?- me muerdo las uñas mientras miro por la ventanilla en el auto de Tara.
Está es la quinta vez que le hago la misma pregunta a mi mejor amiga y que ella en respuesta pone los ojos en blanco y suspira como si yo fuera un caso perdido. Pero no lo puedo evitar, quién en su sano juicio estaría tranquila ante una invitación directa por el mismo CEO de Hamilton Lencería al concurso más grande de todo Londres. Qué digo de Londres del país entero.
Ni si quiera sé cómo sentirme; tengo que estar soñando debería pelliscarme ahora mismo, pero Tara lo hace por mí sacándome de mis pensamientos y haciéndome pegar un brinco.
- Bruta- me quejo pegándole en el brazo y ella ríe.
- Deja ya de darle vueltas Berlí. Eres la mejor en el área de diseño y a parte eres hermosa. Con tus calificaciones no dudo que algún maestro te halla recomendado- gesticula sin soltar el timón- No creas todas estas estupideces de Ashley y los imbéciles de la Universidad, tú puedes con este concurso.
- No se Tara, no es como si con mi metro sesenta pueda desfilar en alguna pasarela- suelto sarcástica- Por cierto creo que voy a vomitar de los nervios.
Eso hace que mi amiga meta un frenazo que hace que casi me valla por el cristal y el auto detras de nosotros con otros nos piten gritando que estamos locas.
- ¡Jodanse!- grita Tara sacando su dedo del medio a todos los que pasan por nuestro lado y luego se gira hacia mí apuntandome directamente con el dedo con su clásica mirada de regaño- Y tú ni te atrevas a ensuciar mi precioso auto o pateare tú redondo trasero.
Asiento lentamente como una niña y ella continúa.
- Dejaras de preguntarte porque estás aquí o porque te dieron ese sobre ayer. Y aprovecharás está oportunidad que te dió la vida.
- Eso haré - susurro con temor.
- Gritalo que no te escuché- exige Tara.
- Lo haré- grito más segura.
Y ambas reímos de acuerdo. Puede que yo no crea mucho en mí, ni mi familia, pero Tara lo ha hecho desde el primer día y tengo que hacer esto por mí. Por eso me olvidó de todo, y cayó esa molesta voz de mi consciencia que me quiere hacer menos.
Hoy no.
Hoy no estará Ashley, solo seré yo.
Y está es una nueva oportunidad. Lo que siempre he querido en mi vida.
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- Waoo es aquí - silva Tara nada más qué detiene el auto frente a la enorme sucursal de tres edificios rascacielos de doce plantas con cristalería negra impresionante.
- Es más grande que en las resvistas- digo más para mí con mi corazón a mil.
Esto se siente más real ahora y mis piernas están como gelatinas. Así como mis palmas y esa sustancia viscosa y molesta que empieza a producir mi cuerpo cuando estoy nerviosa, a punto de un ataque de pánico real. Algunos lo llaman sudor yo lo llamo sudar como una cerda y eso definitivamente es malo y más cuando debo adudicionar.
- Respira amiga, inhala, exahala- me orienta Tara y sigo sus palabras.- Todo estará bien.
Asiento lentamente sin creerlo pero al final me bajo del auto y me despido de ella con una sonrisa que debe parecer más una mueca.
- ¡Rompete una pierna Berlí!¡ Tu puedes con esto!- grita sonando el calxon del auto haciendo que varias personas que paran a nuestro lado nos miren mal y eso me saca una sonrisa que me relaja un poco.
Por suerte hoy había optado por mi blusa favorita de color blanco que cubre mis brazos, pero es lo suficiente holgada para que no se noten mis salvavidas y la combine con una salla de mezclilla.
En mi mano derecha cargo mi bolso con mis cosas más personales y en la izquierda una carpeta con los diseños de lencería que trabaje ayer en la noche.
Tomando tres respiraciones decido moverme agradecida de tener mis tenis blancos a juego y no un par de tacones. No es que no sepa andar con ellos, pero sé que cuando estoy terriblemente nerviosa serían la última opción en mi lista, si no quiero terminar en el suelo.
"Otra de las razones por la que no puedes ser modelo"- me recalca ese lado pesimista de mi consciencia que mando a cayar con cada paso cerca de la entrada principal.
Cabe decir que si en el exterior este lugar es impresionante en el interior es algo indescriptible, hasta el aire cambia. Numerosos ejecutivos se encuentran en sus funciones vienen y van, en un suelo que reluce con candeladros de oro. Y el póster gigante del nuevo concurso así como fotos de la última campaña de Hamilton que yo solo había podido ver en revistas. Y aquí está tan grande. El área de recepción está al final con el cartel de la empresa. Pero antes debo pasar por la red de seguridad donde un guardia revisa mi bolso y el otro pasa por mi como un bastón para luego indicarme que puedo pasar a la recepción tras enseñarle el sobre.
La recepción es un caos total de voces femeninas vestidas aún más elegante que yo, con tacones faldas, cuerpos perfectos. Todas cargan el mismo sobre por lo que veo.
Abrirme paso es todo un logro en la fila, y todo va bien hasta que mis ojos divisan la cabellera rubia de Ashley balanceandose frente a la recepcionista en lo primero de la fila.
Oh por Dios
¡Qué no me vea!-
Rezo mentalmente al igual que inspeccionó la zona con miedo, si la abeja reina está aquí sus secuaces deben estar muy cerca.
Y no puedo permitirme ser hoy también su objeto de burla.
Quizás esto fue una pésima idea. Ya me estoy arrepintiendo hasta de mi vestimenta.
Voy a dar media vuelta pero Rubí y Betany vienen directamente en mi dirección por lo que esa vía de escape está descartada. Por suerte ambas vienen demasiado entretenidas chillando sobre quién sabe que.
No espero si quiera a averiguarlo ya que me voy directo a la primera puerta que anuncia las escaleras. Y agradezco mentalmente que nadie me halla detenido, si no sería el foco de atención.
¿"Maldición y ahora dónde se supone que debo ir"?-
Subo sin rumbo muriéndome con el alma en pena, y todo mi peso en el barandal.
Hasta que al fin logro llegar al primer piso el cual me asomó tomando un respiro notando con gran alivio que no hay guardias ni nada en la zona. Por lo que decido explorar enviándole antes un mensaje a Tara.
Yo: SOS, la abeja reina y sus secuaces están aquí.
Espero que Tara lo lea rápido y venga a rescatarme.
Antes necesito ver dónde puedo encontrar agua o algún lugar donde sentarme o esconderme como la cobarde que soy.
Lo menos que espero encontrar es un estudio fotográfico de esos que solo he visto en películas. Con varios paneles, computadoras, chicas de vestuario, otras que se encuentran posando, frente a las órdenes de un fotógrafo y ejecutivos. Parece que estoy soñando. Estoy tan maravillada por los diseños y la textura en mis manos que no sé ni en qué momento choco con una persona y no es solo eso sí no que terminó con todo su café encima.
- Quema - grito como una loca posesa intentando separar la blusa de mi piel y abanicar en vano mientras el desconocido intenta ayudar pero no lo dejo dando saltos en el lugar.
- Por Dios déjame ayudarte- gruñe con una voz masculina lo suficiente fuerte y enfadada para que mire al causante de mis senos quemados.
- Serás....- mis insultos mueren en la punta de mi lengua al posar mis ojos en el desconocido.
Cabe decir desconocido demasiado sexy, caliente, papasito de todos los papasitos y las vírgenes.
Pellisquenme.
Ya ni el ardor se siente tan fuerte,
He visto chicos guapos en la Universidad y en las revistas. Pero uno como el espécimen que tengo delante jamás de los jamases. Trigueño con barba, ojos almendrados, cuerpo definido sin llegar a ser demasiado exagerado. Y esos labios de puto que gritan quiero ser besados, mordidos y arrañados.
Joder y me están hablando.
- Lo que tú quieras - asiento sin saber que pregunta realmente como estúpida.
Y el sexy empresario tipo bombón latino me mira confundido y hasta enfadado con una de sus perfectas cejas enarcadas.
- He dicho que si estás bien ya te puedes ir de aquí - repite lentamente y por su tono sarcástico sé que está más que enfadado.
Aunque aquí la enojada debería ser yo
- Yo, he...- me quedo sin saber que decir y me aclaro la garganta antes de soltar- estoy aquí por el concurso.
- No te lo pregunté - suelta el tipo dejándome estupefacta por su tono borde mientras me indica la puerta.
Así tan rápido dejo de ser un bombón latino.
Me voy dando zancadas y despotricando mentalmente. Que tipo más desagradable, espero no tener que cruzarme con él más nunca en la vida. Eso espero.
Lastima que Dios siempre tenga más letras en el abecedario que nos obliguen a chocar con la misma piedra varias veces en el camino.
En mi caso, escuchar la voz de Ashley seguida de muchas voces me obliga a regresar al mismo lugar y hacer la primera locura que se me pasa por la cabeza, tocó el ombro del desconocido y cuando se gira confundido no le doy tiempo a preguntar me pongo de puntillas y espanto mis labios contra los suyos tomándolo por las mejillas sin que pueda moverse.