Cuarenta y dos

1794 Palabras

Al día siguiente pasé visitando a Camila, ella seguía muy mal por lo que le sucedió, pero debía dejarle claro que hiciera lo que hiciera yo no volvería con ella, una porque me engañó diciendo que aquel bebé era mío y la otra porque no sentía ni el más mínimo sentimiento por ella, quizás estoy siendo una persona cruel al abandonarla en esta situación, aunque ya antes habíamos terminado, solo que ella no había querido aceptarlo. —Gordo viniste—, me senté a su lado, tomó mis manos y pidió —Dame un beso. —Camila escucha. No sé que le hayas dicho a tu papá, pero él está empeñado en que me case contigo, y eso es algo que no sucederá. —¿Por qué, gordo?, ¿por qué quieres dejarme ahora? —Nosotros ya habíamos terminado, lo único que me mantenía unido a ti era ese bebé, el cual resultó no ser mí

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