De camino al aeropuerto la música iba a full volumen, Kris entonaba las letras y yo reía por la forma en que lo hacía. Con gran emoción se acercó a mí y dejó un beso en mi mejilla derecha —¡Te amo mi aburrido! —, cuando la miré soltó una carcajada y continuó tarareando la música que sonaba en los parlantes del auto. —Oye amor, ¿por qué no viajamos en tren? —, negó y pasó la palma de su mano por mi barbilla. —No, quiero volar, y volar alto junto a mi aburrido—, sonreí y negué. Al llegar al aeropuerto guardé el coche y nos dirigimos al jet, cada uno se sentó en su asiento, así estuvimos hasta que el jet despegó y alcanzó el máximo vuelo, luego de eso salió de su asiento y se sentó en mis piernas, me dio un beso suave, me miró y sonrió, aquella hermosa sonrisa puso a latir mi corazón con

